10 de junio de 2015

Se acabó la película



En el siguiente texto veremos las razones por las cuales el Teatro San Fernando fue cerrado de un momento a otro y que ha pasado con el desde la época hasta la actualidad.
  Por: valentina torne
2ndB


El Teatro San Fernando fue cerrado el 8 de septiembre después de que funcionarios del CTI irrumpieron en una de las funciones y constataron que en el sitio se proyectaba un dvd ilegal. Se suspendió la función y el administrador del teatro aceptó los cargos por el delito de defraudación a los derechos de autor y un juez abrió un proceso. Hasta ahora no se conoce más información acerca de lo que ha pasado con dicho administrador. El Teatro que tenía permiso hasta el 30 de mayo, fecha en la que finalizaba el contrato fue comprado por una iglesia cristiana llamada la cristiana plenitud. Luis Herrera el pastor de esta iglesia afirma que este espacio fue remodelado pero conserva su imagen tradicional.

En el teatro San Fernando funcionó el cine club de Andrés Caicedo que fue inaugurado el 10 de abril de 1971 por Caicedo y varios de sus amigos artistas. Funciono inicialmente en cuidad solar, luego estuvo por un breve periodo en el teatro Experimental de Cali, después en el Teatro Alameda y finalmente pasó a funcionar de forma permanente en el Teatro San Fernando, donde se constituyo en el punto de reunión para el "grupo de Cali" , la generación de artistas y cinéfilos que luego alimentarían el mito de Caliwood. Aquella seria la época dorada del tradicional san fernandino.
fuentes: periódico "el país" del 1ero de septiembre de 2014



Teatro Calima




El teatro es hoy en día una iglesia





El teatro Calima es mencionado en el Atravesado, está localizado en Cali en la confluencia de la Avenida 4ª Norte con Calle 12 frente a la conocida Casa Felisa, en el tradicional barrio Granada.

            Desafortunadamente, este teatro que era una sala de cine, de hecho una de las salas de cine más grandes de Cali, no funciona actualmente como teatro. El teatro es ahora una sede de una iglesia llamada “Iglesia Cristiana provisión Divina”

Sin embargo, cuando entré pude notar que conserva varios elementos de su pasado, se puede ver en la entrada pancartas que servían de menús las cuales están pegadas a la pared donde solían vender alimentos y bebidas.
 También se conserva su fachada. El teatro fue construido con una fachada de ladrillo a la vista y es de los pocos teatros antiguos de la ciudad que se preservan intactos tanto por dentro como por fuera.

En lo que concierne al interior, todavía conserva sus sillas las cuales están adheridas al suelo y también conserva unos grandes y majestuosos parlantes que sobresalen de las paredes. Este teatro tiene un techo altísimo del cual cuelgan hoy en día unas telas que decoran y le dan vida a la iglesia que ocupa el lugar actualmente. Quedé muy sorprendida de lo bien conservado que está el teatro.

            La iglesia ha estado brindando servicio desde hace aproximadamente cuatro meses. Antes de que ellos llegaran al teatro, me contaba uno de los representantes, que hubo dos iglesia que la precedieron.  El teatro estuvo desocupado bastante tiempo. De hecho no hubo nadie en un lapso de 4 años que separan la iglesia anterior con la actual. 

            En la primera imagen se muestra el interior del teatro y se pueden ver los parlantes adheridos a la pared (esquina superior derecha). Este teatro tiene un peculiar color rojizo tirando a vino tinto. Las paredes y las sillas son de este mismo color. Podemos apreciar que es muy amplio y antiguo y que a pesar de todo sigue siendo un teatro magnifico.



28 de mayo de 2015

¿Por qué Andrés Caicedo?

Por Luis Miranda

Muchos cuestionan la calidad literaria de Andrés Caicedo y acusan a sus lectores de snobs que lo leen más por lo que representa su figura que por lo que hizo literariamente.  Es cierto que muchos lo leímos por primera vez por lo que representa su figura, así como leímos a García Márquez y a James Joyce por lo que representan más que por lo que son.  Una vez leídos por primera vez, García Márquez o Joyce pueden resultar tremendamente aburridores o insoportablemente interesantes y uno puede llegar a convertirlos en sus maestros.  Cada uno elige.  

Otros lo acusan de ser un autor para niños.  Intencionalmente su obra está dedicado a uno de los públicos más complejos de todos: los adolescentes.  Loable aspiración.  Según mi criterio, lo logró; otros piensan que es un promotor del suicidio, de las drogas, la rebelión y de la sexualidad prematura y que por esas mismas razones no es apto para un adolescente.  No quiero presumir de saber más psicología que los psicólogos, pero me da la impresión de que son esos precisamente los temas  de la adolescencia.  Por otro lado no es un promotor, de hecho su única novela terminada, Que viva la música, no es otra cosa que la distopía de una ciudad cuyos jóvenes son arrastrados por unas fuerzas que al principio parecen sus armas pero resultan ser su perdición.  Lo que pasa es que mucha gente se confunde con Maria del Carmen porque ella no es una víctima y no se arrepiente, como supondrían que debiera suceder.  No, Maria del Carmen tomó su ruta, eligió la vida de la noche y celebra su final con orgullo porque fue su elección y es fiel a eso: recomienda tomar decisiones y asumirlas; no recomienda volverse lo que se volvió; no recomienda seguir sus pasos, pues está claro a dónde  nos llevarán.

De manera que a juzgar por la dedicatoria que Caicedo pone al comenzo de su novela, uno podría concluir que contiene una moraleja: no sigas a Maria del Carmen y a sus amigos.  Algunos lectores de culto me tirarán piedras por esto, pero me parece que la fábula es esencialmente ésa.

Si uno compara la calidad literaria de Andrés Caicedo con la de García Márquez me parece que está  uno completamente desfasado.  Caicedo era un muchacho mucho menor de los que lo juzgamos un payaso; escribió una obra, y cuando hablo de obra no me refiero a haber escrito unos cuantos libros, me refiero a que sus libros -sus historias- están interconectadas y crean un universo independiente. Igual que la Yoknapatowpha County de Faulkner, el Comala de Rulfo y -obviamente- el Macondo de García Márquez, la Cali de Caicedo es tierra ficticia cuyo correlato real se parece mucho más de lo que quisiéramos a la ficción del joven escritor.

La Cali que le tocó a Andrés Caicedo estaba marcada todas las consecuencias de la época de la Violencia, la explosión del 56, la generación Beat y el hippismo, la producción de sustancias alucinógenas de expotación en el terrotorio nacional, el inicio del narcotráfico, la desaparición de niños, las luchas reivindicativas de las izquierdas, las masacres perpetradas por la fuerza pública a los estudiantes manifestantes en Cali, en todo el país y en el mundo; la guerra de Vietnam, la operación Cóndor, mayo del 68, los golpes de estado y las dictaduras en América Latina... ¿y todo eso aparece en la obra de Andrés Caicedo? No, sus historias no están basadas en la vida real, pero sus padres desnaturalizados, sus niños asustados, sus jóvenes desquiciados, sus mentes curiosas de experiencias sicodélicas y espirituales, y sus jovencitas vampiras no son gratuitas.  Andrés Caicedo logró lo que otros escritores realistas, costumbristas y soiciocríticos, pero por medio de otra estética que ya alguien atinó a llamar gótico o Gótico tropical: retrató la Cali que le tocó, le midió el pulso a su tiempo. 

Hoy Caicedo está siendo leído en Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Alemania, además de todos los países latinoamericanos en donde tiene más que lectores de culto.  Su suicidio no es una invitación a la muerte, es resultado de una de las enfermedades mentales más complejas y de conflictos familiares corrientes en una familia de alta alcurnia en una ciudad como Cali en los años 70s.  La edición para Colombia de Mi cuerpo es una celda, realizado por el chileno Alberto Fuguet sobre la vida de Caicedo, fue censurada por su propia familia.  De modo que si le interesa leer el resultado real de las pesquisas del escritor chileno, le toca conseguirse el libro en el exterior, porque el que venden en Colombia está incompleto.

24 de febrero de 2015

LUGARES DE LA MEMORIA EN LA OBRA DE ANDRÉS CAICEDO




El equipo del área de español para este año lectivo 2014 -2015 ha  elaborado el proyecto Buscando los lugares de la memoria de Cali en la literatura. Este proyecto cuenta con el apoyo de L’AEFE y comprende un trabajo conjunto de varios grados de secundaria.
El proyecto tiene varios objetivos generales que resultan importantes para el trabajo en el área de español. Por una parte, el estudio de la literatura local, y por otra parte, el fomento de la lectura literaria en nuestros estudiantes. Por esta razón hemos escogido las obras del escritor caleño Andrés Caicedo (1951- 1977), porque este escritor sitúa su obra en la ciudad de Cali y nombra diferentes lugares emblemáticos de la ciudad, algunos ya desaparecidos otros aún presentes, pero que vistos desde la perspectiva de la memoria de la ciudad contribuyen a la construcción y valoración positiva de  la cultura local.

Sabemos que el escritor Andrés Caicedo no cuenta con mayor reconocimiento por parte de su ciudad natal, pero en la actualidad es innegable el reconocimiento que tiene en el mundo cultural y editorial internacional, su obra ha sido traducida al francés, al portugués y, apenas la semana pasada, la versión en inglés de su obra cumbre ¡Qué viva la música! fue lanzada en New York. Son varios los académicos que han dedicado tesis doctorales a su obra, incluso el Ministerio de Cultura dio un premio a un proyecto cultural que invita a visitar la ciudad de Andrés Caicedo a personas de todo el país que vienen para conocer la Cali que Caicedo nombra en su obra. La alcaldía en reconocimiento a su obra ha dado el nombre de Andrés Caicedo al cine foro  construido frente al CAN.

Hoy día la obra de este autor se estudia como parte del canon juvenil de nuestro país precisamente porque su narrativa toca los distintos dilemas y vivencias de los jóvenes desde un lenguaje y un lugar que les es conocido. Caicedo como muchos grandes escritores en el mundo entero tuvo una muerte temprana y trágica pero su obra ha trascendido de manera sorprendente y a los y las jóvenes les gusta leerlo. El trabajo nuestro como docentes y guías en esa lectura es precisamente hacer una lectura crítica de su narrativa que permita a los estudiantes hacerse una opinión personal sobre el autor y su obra.

Esperamos que toda la comunidad educativa del liceo francés Paul Valéry conozca a través de nuestros estudiantes esta obra que cuenta nuestra ciudad en todo su esplendor: desde los árboles y las plantas, hasta la brisa y los problemas sociales e intergeneracionales pasan por la narrativa caicediana dejando la huella de nuestra realidad caleña.