10 de junio de 2015

Regreso a Pie ; Nicolas Eveno



Regreso a pie

Inspirado en CAICEDO


Este pequeño cuento narra uno de mis días cuando regreso a mi casa a pie.
Cuenta lo que veo y pienso en ese corto trayecto de 15 minutos.
Por Nicolas Eveno


Hoy, martes  20 de abril, salgo temprano del colegio donde estudio debido a un profesor ausente, en vez de salir a las 3:55 salgo a las 12:55. Como es martes mis padres no pueden venir a recogerme así que salgo a pie hacia mi casa. Como siempre voy a “Vie Scolaire” para que me dejen salir y tomo el atajo para llegar más rápido,  voy caminando pensando en mi casa, las tareas que tengo para  mañana y que pienso jugar después. Como hoy es martes tengo que ir a una clase de 4 a 6, eso me indigna porque no me queda ya mucho tiempo para el resto. Mientras paso por la el parque la Flora veo a un hombre, durmiendo al pie de la iglesia, la vista me entristece,  el hombre lleva ropa vieja, sucia y desgarrada, duerme en el piso con un plástico de cobija. Me pregunto si es justo que yo gaste dinero en juegos cuando esta persona no tiene ni para comer decentemente. Atravieso el parque y sigo recto hasta el comedor “Baobab”, ahí doblo a la izquierda y a la derecha por el puente, pasando por la calle que me dirige a la gran calle con el árbol veo pasar un carro de policía con la sirena encendida y a gran velocidad. En ese momento me pregunto cómo debe de ser vivir huyendo de la sociedad, ser despreciado por la mayoría y cubrir rastros, la vida de un fugitivo: cualquier error puede significar cadena perpetua tras las rejas. Además, a estas personas se les cierran muchas puertas, y no tienen muchas opciones para el porvenir.

Cuando  pase el árbol y cruce la calle y pase justo en frente de Carnes la Llanera como de costumbre, cuando paso me pregunto por qué vuele diferente asada que en la cocina común, sigo recto y llego a la casucha de guardia a 10 metros donde siempre hay una radio, esta vez está encendida y están dando las noticias y los dos señores están sentados discutiendo de “barbaridades” como dicen los adultos, me pregunto por qué la usan tanto esa palabra, “barbaridades”.
  
Después, sigo derecho y paso por una clínica veterinaria, oigo aullidos de perros y pienso que se escucha más como un matadero que una clínica, veo un persona paseando a un Basset Hound, y como siempre pienso: “Aww, que lindo se parece a Azul”.

Dos cuadras más y llego a mi casa, me apresuro abro el portón y entro precipitado, sé que tengo que hacer tareas rápido así juego cuando llego de la clase, abro mi cuaderno y empiezo.



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