10 de junio de 2015

Un poco de historia de los teatros



CRÓNICA: Historia de los teatros en Cali



Un poco de historia de los teatros

Estas historias son crónicas vivida por un conocido que prefiere el anonimato. Esta es su historia: después de ir al cine los domingos con mis padres, por fin pude ir con mis amigos del colegio. Aquellos domingos, fueron días llenos de sorpresas agradables. Lo que me llevó a preguntarme, cuál sería la historia de los teatros en Cali. A veces uno mira pero ni pilla.
Por Carol Jordán
2B







Primer domingo en el teatro Calima

Después de ir al cine con mis padres por fin pude ir con mis amigos. Yo estaba muy emocionado. Era un domingo de abril de 1977. Cada vez que yo iba al cine con mis padres solo me concentraba en la película, realmente nunca llegué a notar la actitud de la gente ni el ambiente que se daba en aquellos lugares tan hermosos como son los cines. Ese día en el que por fin pude ir al cine con mis amigos, noté lo que nunca había pillado en los cines, ese hermoso, encantador y especial ambiente, del cual nunca me interesé porque realmente entre menos mirara a la gente menos iban a identificarme y menos se burlarían por nunca ir con mis amigos.
Ese primer domingo en el que compartí con ellos en el teatro Calima, caí en cuenta que los teatros no solo sirven para ver las películas. Eso es solo una mínima parte de lo que realmente te pueden ofrecer. Podemos apreciar la actitud de las personas. Entre galladas y galladas se hace la guerra a las afueras, pero al entrar a los teatros se crea un sentimiento de igual y de compañerismo. Ver a las galladas bailar me hacía sentir muy a gusto con el sitio, lo cual nunca pillé las veces que venía con mis padres. Podíamos observar que todos dialogaban con todos, realmente no importaba tu estrato. En ese momento lo que importaba era tu opinión acerca de la película vista o de alguna otra buena película. Todos compartíamos de una forma muy agradable y amistosa. Se podía sentir que todos éramos de una misma gallada llamada el cine. Aquel domingo pude sentir ese ambiente tan hermoso. De hecho después de ese domingo fue que yo me volví en cierta forma adicto a las salidas a los teatros a ver cine.
De aquel día también surgió mi interés por saber un poco más de lo que pasaba en estos sitios, y por eso basándome en mis historias vividas quise hacer una crónica para compartir ese hermoso y singular sentimiento.










Segundo domingo inolvidable

Esta ida a cine no solo fue una salida chévere y llena de risas como normalmente lo eran. Esta fue las más interesante y aunque suene muy ñoño la más instructiva. Todo comenzó con un simple parche a cine. Se suponía que íbamos a ver una película en el teatro San Fernando, como ya lo habíamos hecho varias veces. Pero en esta salida fue una muchacha de más, que por cierto nunca había visto y de la cual nunca me aprendí su nombre. Ella nos propuso hablar con su padre, como nadie sabía quién era su padre todos la miramos raro y le dijimos “¿y es que tu padre es Dios que lo dices con tanto orgullo?”, y nos morimos de la risa. Ella muy seria y molesta nos respondió “pues no, pero sí es el director de este teatro”. Yo la mire con una cara de asombro y a la vez de emoción. Al fin había llegado el día en donde podría ver cuál era el funcionamiento de los proyectores, que era lo que más me apasionaba. Ella me miró raro y me dijo “porque pones esa cara” yo le respondí apenado “siempre me ha interesado saber lo que pasa detrás del lente del proyector”. Todos me miraron con indiferencia y se burlaron, diciendo “ñoño con ñoña, pareja perfecta”. En ese momento no me importó lo que ellos decían, solo quería ir corriendo a ver esa hermosa cabina. Ella me propuso que fuéramos a verla, yo muy entusiasmado le respondí “¡claro sería imperdonable no ir!”. Mis amigos de todos modos fueron, solo porque creían que yo iba a coquetear con esta muchacha tan linda. Al llegar, nos dimos cuenta que era algo gigantesco lo que se necesitaba para poder reproducir una espectacular película. Yo atónito comencé a preguntar un montón de cosas, como por ejemplo “quién inventó esta máquina”, “cómo era su mantenimiento”, y comencé a bombardear de preguntas al señor que la estaba manejando. Él se quedó paralizado y me dijo “calma ventarrón, pregunta despacio”. Yo no podía creer que estuviera en una cabina. Después de resolver todas mis dudas salimos a comer, claramente tuvimos que invitar al padre de la muchacha. Fuimos a Los Turcos, restaurante muy caro. Gasté todos mis ahorros en esta salida, pero realmente valió la pena. Aprendí tanto, que ya me creía un Dios en el cine.








Tercer domingo inolvidable y a parte que me cambio la vida

Todo comenzó con una salida a cine con los mismos amigos de siempre. Ese día mi padre me había regalado una loción que olía muy bien. Yo muy seguro de mi mismo me la eché. Me sentía el rey de los reyes oliendo así. Me puse mi mejor pinta para ir al teatro Bolívar. Era un domingo no muy diferente a los otros; sinceramente no había nada raro, solo mi rica loción. Estábamos caminando de ida al cine con mis amigos, claro no faltaban los comentarios como “¿Uy pero chusco pa donde va con ese olor?”, yo solo me reía a carcajadas de las bobadas de decían. Llegamos al cine y comenzamos a hacer la fila para comprar las entradas. Todos se me quedaban mirando por mi aroma. En un momento me arrepentí de echarme esa loción y lo único que quería era llegar a mi casa y bañarme para quitarme ese olor. Me sentía el centro del mundo. Era muy incómodo.
Dejé de pensar en eso, porque quería disfrutar la película. Entramos, nos acomodamos, y comenzamos a charlar sobre las chicas de la cuadra. Algunas lindas como Rosa otras no tanto como María. Y esa fue nuestra conversación. Hasta que una hermosa muchacha se sentó a mi lado. Yo la miré, y sentí que se me salieron los ojos. Era bellísima. No sabía qué era lo más lindo de ella, si sus ojos azules como el mar, si su sonrisa brillante como el sol, si su pelo claro como la miel. Solo sabía que era hermosa, parecía una de esas princesas de los cuentos que solía contarme mi madre. Yo tan solo tenía 18 años. Sabía que era muy joven, pero lo primero que se me vino a la mente al verla fue proponerle matrimonio.
Pero claro no faltaban mis amigos con sus comentarios inapropiados. Me sonrojé de la pena que sentí al escucharlos. Al fin comenzó la película, era una de miedo, mucho miedo. Comenzó Halloween. Ella estaba a mi lado con unas amigas que realmente no eran muy bonitas. El comienzo solo era suspenso, nada raro ni horrible. Pero después... Todo se puso horrible. Yo no podía del miedo, y a ella le comenzaron a salir lágrimas. Yo como hombre no podía demostrar el miedo, así que saque valor de donde no tenía, para poderla abrazar y para no sentir miedo. Su primera reacción no fue muy amable, pero al notar que solo quería protegerla se sintió más a gusto y aceptó mi abrazo. Yo dejé de prestarle atención a la película por estar imaginándome la vida que tendría si me casaba con ella.
Después de la película nos presentamos, ella se llamaba Mariana y había ido con sus ocho hermanas a verse la película. Después de la película su padre vendría a buscarlas para ir a comer. Yo le propuse que fuéramos a comer y ella me dijo que su padre era muy estricto con los amigos. Yo me despedí de mis amigos, y le dije a ella que hablaría con su padre para invitarla a comer. Con mucho carácter fui hasta donde su padre. Me presenté muy respetuosamente, y le dije que desearía dialogar con Mariana de cine, ya que si le decía que quería ir a comer con ella lo más seguro es que me mirara feo y me dijera que no. Él lo pensó mucho y me propuso que podría ir a comer con ellos. Yo muy apenado acepté, solo porque no podía dejar de mirar esa hermosa cara que tenía Mariana. Después de comer, claro yo también tuve que pagar. Todo lo que uno hace por una mujer linda. Fui a mi casa y les conté a mis padres, daba la casualidad que mi padre y el padre de Mariana se conocían gracias a un negocio. Después de ese día mi padre comenzó a hablar mucho con el padre de ella y pude alabar cada domingo la belleza de Mariana. 








No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola: déjanos saber tus opiniones sobre este blog. Gracias